Sigue permaneciendo España, por su fortaleza económica, como uno de los países más atacados del mundo, situándose como el octavo país más afectado por los ataques de ransomware. La Administración pública se sitúa como el sector preferido por los hackers, seguido del mercado educativo. Son datos extraídos del tradicional estudio “Security Report Iberia” que Check Point Software lleva a cabo año tras año.
Frente a las amenazas cibernéticas Mario García, director general del fabricante en España y Portugal, señaló que hay que seguir trabajando para cambiar la percepción de la sociedad e insistir en la importancia de la ciberseguridad. “Hay que conseguir que sea un elemento más de nuestra vida digital, con comportamientos básicos para estar protegidos”.
En el uso de la IA, que los hackers utilizan para “mejorar” los ataques y hacerlos mucho más dirigidos y adaptados; y perfilar el phishing, García insistió en su utilización para la protección. “Fabricantes, como Check Point Software, llevamos ventaja ya que contamos con más medios y más años de experiencia en su uso que los hackers”. En el mercado, recordó, “existen herramientas para detener el 99 % de los ataques”. Sin duda, “tenemos mejores escudos que lanzas; el problema es cuántos escudos tiene la gente; y quién los lleva”.
“El 95 % de nuestro tiempo está centrado en desplegar capacidades basadas en evitar los ataques; no en reaccionar frente a ellos»
El directivo insistió en el carácter proactivo que tiene el desempeño de Check Point. “El 95 % de nuestro tiempo está centrado en desplegar capacidades basadas en evitar los ataques; no en reaccionar frente a ellos. Hay mucha más planificación que respuesta ante incidentes”. García recordó que a esta última actividad están dedicadas empresas de servicios, no de tecnología. “En España hay algunas, que cuentan con un personal muy especializado”.
Panorama español
Analizando el panorama de las empresas españolas, reconoció que las hay con “un nivel muy profesional en ciberseguridad mientras otras presentan un panorama de protección similar a un desierto”. Por ello, insistió en que las empresas deben mejorar tanto “las herramientas de inspección, para que sean más profesionales; como su responsabilidad real sobre los datos”.
García reconoció el avance que se ha producido en los últimos años. Muestra de ello es la reciente creación de una Comisión de Seguridad en el Congreso, “algo que era impensable hace unos años y que demuestra que la ciberseguridad es un problema de Estado”.
«Las empresas deben mejorar tanto las herramientas de inspección, para que sean más profesionales; como su responsabilidad real sobre los datos”
El peso del sector público en la economía española supera el 50 %. “Es el más atacado pero también es el que más invierte”, recordó García. Una inversión que, sin embargo, por su idiosincrasia, “va mucho más lenta ya que las trabas son mayores que en el sector privado”. Las puertas abiertas, desveló, son mayores y “su capacidad de reacción, en tiempo y forma, es menor”.
Regulación en Europa
La regulación europea trata de fortalecer los sistemas de protección. García reconoció que hay cada vez más normativa. Sin embargo, cree que en España “somos muy especialistas en estas regulaciones europeas: cumplimos muy bien en la letra pero muy mal en el espíritu de lo que se está haciendo”. De cualquier manera, las alabó. “Se están copiando en Estados Unidos” e insistió en que “faltan medios reales para implantarlas”.
Eusebio Nieva, director técnico del fabricante en el territorio ibérico, señaló que la directiva NIS2 es una vía necesaria para incrementar los niveles de responsabilidad en las empresas. “Pone especial foco en la cadena de suministro”. Además, recordó que una de las dificultades europeas es su desfragmentación. “Hay una directiva global, pero cada uno de los 27 países lo aplica de manera diferente”. La ciberseguridad “va muy rápida y las iniciativas van más lentas”. No olvidó recordar que España es un país de pymes, “empresas que cuentan con una menor inversión”.
Panorama en Iberia
En los últimos seis meses, las empresas en Iberia experimentaron un promedio de 1.919 ataques por semana, una cifra superior a los 1.845 que señala la media mundial (1.798 en España).
El malware más común es FakeUpdates, un programa que se utiliza para distribuir otros tipos de malware (sucede lo mismo en el mundo). “Un antivirus normal no es una protección contra esto”, insistió Nieva.
En España el 58 % de los archivos maliciosos detectados se propagó a través del correo. En cuanto a las vulnerabilidades la divulgación de información es el más común, afectando al 68 % de las empresas.
Tendencias en 2024
Nieva pintó el panorama de amenazas del pasado año que observó algunos cambios de tendencia. Uno de ellos, el modelo de ataque: si en 2023 el 90 % utilizaba el phishing, en 2024 se ha incrementado el uso de los infostealers (un 58 % prefería esa vía). “Es uno de los malware que más está habiendo. Se basan, por ejemplo, en la navegación web, en el robo de ficheros, la recogida de contraseñas, etc.”.
También se asistió a un cambio en el panorama del ransomware, con la caída de los dos grupos principales que se dedicaban a este tipo de extorsión (que llevaron a cabo, a pesar de todo, dos grandes ataques que lograron 75 y 22 millones de dólares, respectivamente), Se pintó un panel, más fragmentado, con grupos más pequeños, que realizaron menos ataques pero mucho más activos, “prefiriendo, en lugar de técnicas de cifrado, la exfiltración o robo de datos”. El ransomware como servicio siguió creciendo. EE.UU se posicionó como el país más atacado, seguido de Canadá y el Reino Unido.
«En 2023 el 90 % de los ataques utilizaba el phishing, en 2024 se incrementó el uso de los infostealers»
Los ataques provocados desde los estados (ciberguerras) siguieron creciendo con las naciones exhibiendo más recursos para desplegar sus amenazas. Cada país diseña estrategias particulares, haciendo uso del hacktivismo (malware destructivo) en los conflictos bélicos. Nieva explicó que en un tercio de los procesos electorales que se han celebrado en el mundo entre septiembre y diciembre de 2024, “han existido campañas de desinformación para tratar de influir en la opinión pública a través, por ejemplo, de deep fakes, con China, Rusia e Irán como ejemplos de estas prácticas”.
Las vulnerabilidades de los dispositivos edge y de IoT son otra vía de ataque, tanto para botnets como para estos actores estado. “Países como China los están utilizando como trampolín o plataforma para disimular los ataques finales o como “botón rojo” para desactivar, por ejemplo, un departamento o todos los accesos”. Nieva insistió en que atacar estos dispositivos “es relativamente sencillo” y recomendó una higiene cibersegura, “cambiando siempre la configuración estándar que traen por defecto”.
La nube sigue siendo un reto. “Cambia el paradigma de la computación, por lo que hay que conocer técnicas diferentes para su protección”. El control de la administración está en manos de los programadores. “Aunque está cambiando, no son especialistas en ciberseguridad. Su responsabilidad es que el sistema funcione, pero no se cuida, de igual modo, qué partes están expuestas a Internet y cuáles no”.
Los ataques dirigidos a la nube tienen que ver con su complejidad y la novedad de alguna de las tecnologías que se implantan en este entorno. “Concede una enorme facilidad para diseñar una infraestructura y no es un entorno menos seguro sino que presenta algunos errores de configuración que son los que permiten los ataques”.
Por último, alerto de la brecha que abren las vulnerabilidades: el año pasado uno de cada 25 ataques las aprovechó, “lo que pone de relieve lo importante que es el parcheo”.