El sector tecnológico en España se prepara para un escenario marcado por la eficiencia, la simplificación y la seguridad. La inversión privada tomará el relevo como principal motor de crecimiento, con empresas que priorizan la modernización de infraestructuras, la gestión centralizada y soluciones capaces de ofrecer resultados tangibles en productividad y reducción de costes. En paralelo, la Administración pública mantendrá una inversión más selectiva, enfocada en proyectos con impacto medible y alineados con la ejecución de los fondos europeos.
En este contexto, Aaron Wei, country manager de TP-Link, destaca la creciente demanda de tecnologías fáciles de desplegar y gestionar, especialmente entre las PYMES, así como el avance de herramientas de analítica y videovigilancia inteligente como palancas clave de competitividad. Con un fuerte compromiso con el I+D, TP-Link afronta 2026 apostando por plataformas integradas y accesibles que permitan a las empresas adaptarse a un entorno cada vez más digital sin aumentar la complejidad técnica.
La economía española vive un buen momento, con una previsión de crecimiento en 2025 que rozaba el 3 %, el doble del ascenso de la Unión Europea. Unas previsiones que apuntan a la bonanza hasta el año 2028, con un baremo en torno al 2,1 %: una cifra mucho más elevada que la que se prevé para la media de la Unión Europea, cifrada en un 1,3 %. De cara a 2026, el segmento TIC deberá afrontar, entre otros retos, los posibles problemas de suministro, a partir del próximo mes de abril; y la ejecución de los últimos fondos europeos, tras la conclusión del exitoso Kit Digital. ¿Cómo vislumbra el comportamiento de la inversión tecnológica de la Administración pública y las empresas privadas?
De cara a 2026, la inversión privada será el motor principal del crecimiento tecnológico en España. Las empresas están reorientando sus presupuestos hacia proyectos que generen eficiencia operativa, mayor visibilidad de sus infraestructuras y más seguridad. No se trata de invertir más por invertir, sino de apostar por soluciones que reduzcan costes recurrentes y mejoren la productividad. Así, veremos una fuerte demanda de renovación de redes antiguas y obsoletas, migración a modelos de gestión centralizada, despliegues más estables para negocios multisede y una clara prioridad por reforzar la seguridad digital y física en oficinas, comercios y entornos corporativos. También se consolidará la tendencia hacia soluciones plug-and-play, que permiten a las empresas incorporar tecnologías más avanzadas sin depender de departamentos de IT especializados.
En el caso de la Administración pública la inversión continuará, aunque de forma más selectiva. La prioridad será ejecutar los últimos fondos europeos y centrar el gasto en proyectos con impacto medible, como la modernización de infraestructuras, la conectividad en centros educativos, la eficiencia energética y la ciberseguridad. No esperamos un crecimiento extraordinario, pero sí una inversión orientada a resultados.
Respecto a los riesgos, 2026 no estará exento de ellos. Habrá que vigilar posibles tensiones en la cadena de suministro global a partir de la primavera, además de la inflación, que puede afectar tanto al OPEX como al TCO de los proyectos. También será clave la disponibilidad de talento IT para acompañar la adopción tecnológica, lo cual refuerza la importancia de soluciones fáciles de desplegar, gestionar y mantener.
“La inversión privada será el motor principal del crecimiento tecnológico en España”
En el caso de su empresa, ¿cómo afronta 2026? ¿Dónde se encuentran las mejores oportunidades de negocio para su compañía?
Para nuestra compañía, tras un año de gran crecimiento, 2026 tendrá el claro objetivo de reducir la complejidad técnica que todavía frena la instalación de soluciones profesionales en empresas, especialmente entre las PYMES. Muchas compañías quieren modernizar sus redes, mejorar su seguridad o unificar el control de sus sedes, pero no disponen de equipos IT internos ni del tiempo para enfrentarse a tecnologías excesivamente sofisticadas. Por eso estamos apostando por soluciones integradas de red y videovigilancia que se despliegan, configuran y administran de forma realmente sencillas, incluso en el caso de entornos multisede. Esta sencillez de instalación y gestión diaria se está convirtiendo en uno de los principales motores de demanda en el mercado B2B.
En paralelo, notamos que el mercado, además de hardware, empieza a exigir mejores herramientas de analítica, porque la toma de decisiones basada en datos está entrando de lleno en diferentes verticales como retail, hospitality o la empresa multisede. Funciones como conteo de personas, lectura de matrículas, análisis de comportamiento o Wi-Fi analytics están dejando de ser elementos complementarios para convertirse en herramientas clave de productividad y eficiencia
Desde TP-Link podemos avanzar con todas estas nuevas tendencias gracias a nuestro firme compromiso con el I+D, que nos permite desarrollar nuestras soluciones Omada y Vigi para ofrecer plataformas más completas, más inteligentes y fáciles de usar. Este enfoque será determinante en 2026 para captar nuevas oportunidades de negocio en redes, videovigilancia y conectividad ISP.





































































