En el área pública, se necesitan entornos más seguros, más gobernables y capaces de absorber cargas de IA sin generar más ruido del que eliminan. Así lo explica Alfredo Yepez, vicepresidente senior y director general de Latinoamérica y sur de Europa de HPE, que lo completa con el análisis del sector privado en el que cada empresa llega a la IA desde un punto diferente pero con un mismo punto en común: tienen que poner orden. “Unas buscan acelerar los procesos de negocio, otras recortar costes y algunas necesitan reorganizarse para crecer sin multiplicar la complejidad”.
Yepez también muestra su preocupación por los problemas de suministro. “Algunos clientes piden planificar con mayor anticipación porque saben que ciertos componentes, sobre todo los vinculados a la IA, pueden tensarse en momentos críticos”, alerta. Eso no paraliza la inversión, “pero sí la orienta hacia arquitecturas más abiertas, modelos como servicio y soluciones que permitan escalar”.
En el caso concreto de HPE, afronta 2026 con mucho optimismo con una estrategia enfocada en tres pilares: IA, cloud híbrido y networking. «El canal es parte de nuestra estructura», recuerda. «Estamos reforzando la formación, las herramientas y los programas para que puedan diferenciarse en estas tres áreas».
La economía española vive un buen momento, con una previsión de crecimiento en 2025 que rozaba el 3 %, el doble del ascenso de la Unión Europea. Unas previsiones que apuntan a la bonanza hasta el año 2028, con un baremo en torno al 2,1 %: una cifra mucho más elevada que la que se prevé para la media de la Unión Europea, cifrada en un 1,3 %. De cara a 2026, el segmento TIC deberá afrontar, entre otros retos, los posibles problemas de suministro, a partir del próximo mes de abril; y la ejecución de los últimos fondos europeos, tras la conclusión del exitoso Kit Digital. ¿Cómo vislumbra el comportamiento de la inversión tecnológica de la Administración pública y las empresas privadas?
En las Administraciones públicas empezamos a ver un patrón que se repite: después de años digitalizando servicios, ahora necesitan dar un paso más y reforzar la infraestructura. No es algo que tenga que ver con una ambición abstracta, sino con una urgencia muy concreta. Necesitan entornos más seguros, más gobernables y capaces de absorber cargas de IA sin generar más ruido del que eliminan. De ahí el interés creciente por el cloud híbrido, la automatización y las redes inteligentes, sin olvidar la llegada de la IA en muchos proyectos. Además, buscan estabilidad operativa y menos fricción en el día a día.
En el sector privado, el movimiento es distinto, pero la lógica es parecida. Cada empresa llega a la IA desde un punto diferente. Unas organizaciones buscan acelerar procesos de negocio, otras recortar costes y algunas necesitan reorganizarse para crecer sin multiplicar la complejidad. Sin embargo, todas coinciden en algo: antes de hablar de IA “a gran escala”, tienen que poner orden. Por eso están orientando la inversión hacia lo que les permite ganar eficiencia inmediata, reforzar su seguridad y preparar sus datos para trabajar sin cuellos de botella. Esa preparación pasa por modernizar la red, tener un modelo claro de cloud híbrido y garantizar que el dato se puede mover y proteger sin generar riesgo adicional. Cuando eso está resuelto, la conversación cambia; cuando no, la IA solo añade presión.
En paralelo, aparece un nuevo matiz: la preocupación por el suministro. Algunos clientes piden planificar con mayor anticipación porque saben que ciertos componentes, sobre todo los vinculados a la IA, pueden tensarse en momentos críticos. Eso no paraliza la inversión, pero sí la orienta hacia arquitecturas más abiertas, modelos como servicio y soluciones que permitan escalar sin quedar atrapados en un cuello de botella externo. Y aquí el canal tiene un papel que no es retórico: es quien más cerca está de las decisiones tácticas del cliente y quien puede ayudar a evitar bloqueos que comprometan el calendario de un proyecto.
Estamos ante un mercado que ha aprendido a invertir en proyectos que verdaderamente transforman y aportan valor. La Administración avanza hacia la resiliencia y la modernización estructural. Las empresas priorizan eficiencia, seguridad y capacidad real de escalar IA sin comprometer la operación. El canal se convierte en una pieza indispensable porque es, al final, quien acompaña al cliente en la parte más difícil: que todo funcione sin fricciones lo que ya era complejo.
En el caso de HPE, ¿cómo afronta 2026? ¿Dónde se encuentran las mejores oportunidades de negocio para su compañía?
Afrontamos 2026 con mucho optimismo, enfocando nuestra estrategia en tres pilares: IA, cloud híbrido y networking. La mayor parte de nuestros clientes quieren adoptar la IA, pero muchos reconocen que su infraestructura actual no está preparada para sostener cargas intensivas, gobernar el dato o garantizar seguridad sin añadir complejidad. Y ahí es donde estamos centrando nuestra estrategia: ayudar a que esa base tecnológica sea sólida antes de subir la apuesta.
En IA la demanda ya no gira tanto en torno a la experimentación, sino a la capacidad de ejecutar en producción. En sacarle partido y beneficios tangibles. Cada vez más organizaciones nos piden entornos que permitan desplegar modelos de forma segura, con datos bien protegidos y sin depender de arquitecturas improvisadas. Esto abre oportunidades muy interesantes para el canal, porque implica integrar plataformas, reforzar almacenamiento, actualizar redes y acompañar al cliente en un ciclo continuo de optimización.
«La mayor parte de nuestros clientes quieren adoptar la IA, pero muchos reconocen que su infraestructura actual no está preparada para sostener cargas intensivas, gobernar el dato o garantizar seguridad sin añadir complejidad»
El cloud híbrido es el segundo vector. Muchas organizaciones buscan un modelo operativo que les dé flexibilidad sin perder control, y que además les permita crecer en IA sin disparar los costes. Nuestra propuesta se articula en torno a GreenLake: no es solo una forma de consumir infraestructura, sino una manera de simplificar su uso. Cuando un cliente entiende que puede tener rendimiento, seguridad y visibilidad sin multiplicar capas internas, la conversación cambia. Y para el canal supone una estrategia a largo plazo: menos proyectos aislados, más relación continua y más servicios recurrentes.
El tercer pilar es el networking, que está viviendo una transformación profunda. La red dejó de ser un elemento silencioso para convertirse en la capa que sostiene, o limita, cualquier despliegue de IA. Los clientes necesitan redes que anticipen, protejan y tomen decisiones con menos intervención humana. La integración de nuestras capacidades en networking nos permite ofrecer algo muy potente, y el canal puede capitalizarlo con servicios de diseño, automatización, seguridad y operación avanzada. En un entorno donde todo es más distribuido, más móvil y exigente, las redes marcan la diferencia entre escalar o quedarse bloqueado. Nuestra propuesta son redes seguras impulsadas por y para la IA.
El canal es parte de nuestra estructura. Por eso estamos reforzando formación, herramientas y programas para que puedan diferenciarse en IA, cloud y networking. El mercado se mueve hacia soluciones más complejas y los clientes exigen resultados tangibles en menos tiempo. Acompañarlos en ese camino es, precisamente, lo que convierte estas oportunidades en negocio real para todos.





































































