Schneider Electric considera que este año estará marcado por la convergencia entre electrificación, digitalización e inteligencia artificial. En un contexto, en el que la inversión será más selectiva y centrada en proyectos estructuras.
Laura Sancho, Iberia IT director & Europe DevoOps lead de Schneider Electric, destaca que las mejores oportunidades de negocio para la compañía estarán en “acompañar a empresas y administraciones a transformar infraestructuras diseñadas para un mundo lineal en sistemas inteligentes, flexibles y bidireccionales, donde energía y datos fluyen en tiempo real”.
La compañía planea “aportar esa combinación de electrificación, automatización y digitalización que permite pasar de gestionar activos aislados a orquestar ecosistemas completos”, subraya la directiva.
La economía española vive un buen momento, con una previsión de crecimiento en 2025 que rozaba el 3 %, el doble del ascenso de la Unión Europea. Unas previsiones que apuntan a la bonanza hasta el año 2028, con un baremo en torno al 2,1 %: una cifra mucho más elevada que la que se prevé para la media de la Unión Europea, cifrada en un 1,3 %. De cara a 2026, el segmento TIC deberá afrontar, entre otros retos, los posibles problemas de suministro, a partir del próximo mes de abril; y la ejecución de los últimos fondos europeos, tras la conclusión del exitoso Kit Digital. ¿Cómo vislumbra el comportamiento de la inversión tecnológica de la Administración pública y las empresas privadas?
España entra en 2026 con una posición muy sólida en Europa, tanto en crecimiento económico como en ambición digital. Sin embargo, el reto ya no es tanto movilizar inversión como ejecutarla con impacto. Tras una primera ola de digitalización impulsada por los fondos europeos, administraciones y empresas se enfrentan ahora a una segunda fase más exigente, en las que deberán priorizar proyectos estructurales: digitalización de infraestructuras críticas, eficiencia y resiliencia energética, y ciberseguridad… Con el objetivo claro de contar con infraestructuras resilientes, conectadas y preparadas para un mundo más eléctrico y digital.
No es casualidad que, a escala global, se prevea que la demanda eléctrica aumente alrededor de un 60 % en los próximos 15 años, hasta los más de 12.000 TWh según la IEA, impulsada por la electrificación, la inteligencia artificial y el crecimiento industrial. Este escenario obliga a priorizar proyectos que integren energía, datos y automatización desde el diseño, especialmente en edificios, redes, industria y servicios públicos. En 2026 veremos menos iniciativas aisladas y más plataformas digitales capaces de escalar, interoperar y generar impacto real en eficiencia, sostenibilidad y seguridad de suministro. Con la presencia ya permanente e ineludible de la inteligencia artificial para mejorar procesos, por supuesto.
En el caso de su empresa, ¿cómo afronta 2026? ¿Dónde se encuentran las mejores oportunidades de negocio para su compañía?
Tenemos una visión clara para el 2026: la convergencia entre electrificación, digitalización e inteligencia artificial marcará el sector. El crecimiento, por lo tanto, debe apalancarse en ayudar a nuestros clientes a navegar este nuevo panorama energético, cada vez más complejo.
La electrificación avanza en todos los sectores, la demanda eléctrica se acelera por tendencias como los centros de datos, la movilidad eléctrica o la inteligencia artificial, y al mismo tiempo la generación se vuelve más descentralizada, intermitente y distribuida. En este contexto, la red se convierte en el verdadero sistema nervioso de la economía.
Las mejores oportunidades están precisamente ahí: en acompañar a empresas y administraciones a transformar infraestructuras diseñadas para un mundo lineal en sistemas inteligentes, flexibles y bidireccionales, donde energía y datos fluyen en tiempo real. Nuestro papel como energy technology partner es aportar esa combinación de electrificación, automatización y digitalización que permite pasar de gestionar activos aislados a orquestar ecosistemas completos.
“La red se convierte en el verdadero sistema nervioso de la economía”
Ya sea en edificios más eficientes, centros de datos resilientes, industrias automatizadas o redes eléctricas modernizadas, vemos una enorme oportunidad en ayudar a nuestros clientes a optimizar lo que ya tienen, integrar nuevas fuentes de energía y prepararse para un futuro donde la eficiencia, la resiliencia y la sostenibilidad serán ventajas competitivas decisivas. En 2026 no se trata de hacer más, sino de hacerlo mejor, con inteligencia, datos y propósito.





































































