Las comunicaciones unificadas (UC) llevan años dejando de ser solo telefonía para convertirse en una capa transversal clave de la operación empresarial, pues conectan voz, mensajería y colaboración, pero también empiezan a integrarse con procesos de seguridad, continuidad y gestión de incidencias.
Actualmente las organizaciones ya no piden soluciones aisladas para la telefonía, la seguridad o la colaboración. Buscan plataformas altamente integradas y versátiles, capaces de dar soporte a múltiples escenarios con una única infraestructura: desde el trabajo diario y la colaboración interna, hasta tareas críticas como la gestión de emergencias. Para los partners de canal, esta evolución es una oportunidad real: ya no se trata solo de suministrar teléfonos IP, sino de proponer ecosistemas completos que simplifican la vida de los usuarios finales, reducen los costes de gestión y abren nuevas posibilidades de negocio.
El contexto acompaña. Según IDC, el mercado mundial de UC y colaboración (UC&C) alcanzó los 69.200 millones de dólares en 2024, con un crecimiento interanual del 7,8 %, y estima un avance sostenido en los próximos años. Esta expansión se debe tanto al trabajo híbrido como al interés por plataformas integradas que soporten escenarios críticos con la misma infraestructura de comunicaciones.
Del puesto de recepción al edificio conectado
Uno de los cambios más visibles se está produciendo en los accesos. En muchas sedes corporativas, la recepción ya no es solo un punto de atención, sino un nodo de control. Los terminales de comunicación con pantalla, integrados con cámaras IP y sistemas de apertura, permiten verificar visualmente quién solicita entrar, conversar con el visitante y accionar puertas o barreras desde un único interfaz. Esto no es una revolución tecnológica aislada; es una tendencia de convergencia ya que UC se cruza con la gestión del edificio y la seguridad física.
Para el canal, este tipo de despliegues tiene una derivada clara, pues el proyecto deja de ser un simple reemplazo de terminales o licencias y pasa a incluir diseño de flujos, integración con vídeo y control de accesos, y soporte continuo. En la práctica, crece el peso del servicio frente al suministro.
Alarmas discretas y localización: cuando la voz no basta
La demanda de sistemas de alerta discretos y tecnologías de localización está cobrando fuerza en entornos como la sanidad, industria o logística, donde la comunicación no siempre puede depender de una llamada convencional. En un hospital, por ejemplo, la petición de ayuda debe ser rápida y, a menudo, discreta para no generar alarma en pacientes, en la industria, la protección de los operarios puede requerir alertas automáticas ante caídas o situaciones de riesgo. Botones de emergencia, avisos silenciosos y sistemas de detección de inactividad se integran con UC, enviando notificaciones automáticas a los equipos de respuesta y mejorando la seguridad laboral.
La localización en tiempo real se ha convertido en otro pilar tecnológico. Redes inalámbricas, sistemas multicelda y balizas Bluetooth permiten situar al personal o activos dentro de las instalaciones y agilizar la intervención en caso de incidencia. En un escenario de emergencia, conocer el lugar exacto importa tanto como saber lo que ha ocurrido. No es ciencia ficción, es eficiencia operativa basada en integración tecnológica. No en vano, los datos de seguridad laboral recuerdan por qué esta integración importa: en la UE se registraron 3.298 accidentes laborales mortales en 2023, según Eurostat. En sectores con mayor riesgo, cada minuto de respuesta cuenta, y disponer de un canal de alerta integrado con comunicaciones internas puede reducir fricción en el momento crítico.
Espacios públicos y cumplimiento normativo
La gestión de emergencias en edificios públicos y centros educativos exige soluciones sencillas y accesibles. Puntos de llamada inmediata, sin menús ni aplicaciones complejas, facilitan la activación de protocolos de alerta. A ello se suma la estandarización europea de la respuesta ante emergencias. La Comisión Europea, en un informe sobre la implantación del número 112, señala que el 62 % de las llamadas de emergencia en la UE ya se dirigen al número único, y cifra en 285 millones el total de estas llamadas de emergencia, de las que 176 millones fueron al 112. Datos como estos refuerzan la idea de que la interoperabilidad y la localización de quien alerta, por ejemplo, mediante tecnologías de localización avanzada, son pilares que también inspiran los sistemas internos en organizaciones.
Visión de futuro para el canal
La verdadera oportunidad para el canal reside en ir más allá de la simple venta de telefonía y posicionar las UC como la base tecnológica que habilita la seguridad y la capacidad de respuesta ante incidentes. Si la red que sustenta la colaboración diaria se integra con sistemas de control de accesos, megafonía, alertas silenciosas y localización en interiores, el resultado será una solución robusta, siempre que exista una integración sólida y un diseño de procesos adecuado.
Desde la experiencia de Snom, cuando el canal plantea estas conversaciones con objetividad, centrándose en escenarios, tiempos de respuesta y facilidad operativa, el cliente entiende rápido el retorno: menos complejidad, menos puntos ciegos y una respuesta más coordinada. Y el partner deja de competir solo por precio en telefonía, para competir por capacidad de diseño y operación con la premisa de convertir la comunicación empresarial en un sistema cohesivo y eficaz, capaz de prestar servicio incluso en situaciones críticas.




































































