Carlos Gándara, head of B2B Samsung, cree que en 2026 la tecnología, más que incrementar el volumen de inversión, buscará “un propósito definido, centrado en mejorar la productividad, la eficiencia y la resiliencia de las organizaciones”. A su juicio, España presenta una inercia positiva en materia de inversión tecnológica, tanto en el sector público como en el privado.
En el caso de Samsung, 2026 será el año en el que el puesto de trabajo dé un salto definitivo en productividad. Las principales oportunidades de negocio se concentran en tres ámbitos. “La IA aplicada al puesto de trabajo, con agentes capaces de automatizar procesos y asistir a empleados en tareas cotidianas. Segundo, los puestos de primera línea y las operaciones en campo, donde la digitalización aún no está plenamente desplegada; y por último, la seguridad y la resiliencia seguirán siendo centrales”. A su juicio, el puesto de trabajo ganador será aquel que combine IA y seguridad para generar productividad real, sin riesgos y con un control total de los recursos.
La economía española vive un buen momento, con una previsión de crecimiento en 2025 que rozaba el 3 %, el doble del ascenso de la Unión Europea. Unas previsiones que apuntan a la bonanza hasta el año 2028, con un baremo en torno al 2,1 %: una cifra mucho más elevada que la que se prevé para la media de la Unión Europea, cifrada en un 1,3 %. De cara a 2026, el segmento TIC deberá afrontar, entre otros retos, los posibles problemas de suministro, a partir del próximo mes de abril; y la ejecución de los últimos fondos europeos, tras la conclusión del exitoso Kit Digital. ¿Cómo vislumbra el comportamiento de la inversión tecnológica de la Administración pública y las empresas privadas?
España llega a 2026 con una inercia positiva en materia de inversión tecnológica, tanto en el sector público como en el privado. Las previsiones de crecimiento económico refuerzan este escenario, aunque con un matiz claro: la tecnología buscará cada vez más un propósito definido, centrado en mejorar la productividad, la eficiencia y la resiliencia de las organizaciones, más que en incrementar el volumen de inversión.
En la Administración pública, estará marcado por la ejecución final de los fondos europeos y por la necesidad de maximizar el retorno de las iniciativas ya desplegadas. La modernización de los servicios al ciudadano seguirá siendo un eje prioritario, junto con el refuerzo de la ciberresiliencia para adaptarse a marcos como Zero Trust y a un entorno regulatorio cada vez más exigente. Además, se abren importantes oportunidades de mejora de la productividad en los empleados públicos de primera línea (sanidad, educación, seguridad o servicios sociales), donde la tecnología puede tener un impacto directo en la calidad y eficiencia del servicio.
En el ámbito de la empresa privada, la inversión tecnológica evolucionará hacia casos de uso más prácticos y orientados a resultados. Tras una etapa de experimentación, especialmente en inteligencia artificial, las organizaciones priorizarán iniciativas centradas en la automatización, la asistencia al empleado y la optimización de procesos claves como ventas, atención al cliente u operaciones. La productividad real será el principal criterio de decisión.
La seguridad y el cumplimiento normativo seguirán siendo otro eje clave de inversión, especialmente en sectores regulados, impulsados por normativas como DORA o NIS2. En cuanto a los posibles problemas de suministro, una mayor planificación y diversificación permitirá mitigar su impacto y sostener el ritmo inversor previsto para 2026.
En el caso de Samsung, ¿cómo afronta 2026? ¿Dónde se encuentran las mejores oportunidades de negocio para su compañía?
2026 será el año en el que el puesto de trabajo dé un salto definitivo en productividad. En Samsung afrontamos este escenario con una convicción clara: la inteligencia artificial y la automatización serán claves para mejorar la eficiencia de las organizaciones, siempre que se integren con seguridad demostrable y control corporativo. La oportunidad ya no reside solo en el dispositivo, sino en ofrecer una experiencia coherente que combine movilidad, PC, seguridad y gestión, simplificando el trabajo de TI y facilitando el día a día de los usuarios. Soluciones como KAI, Knox Assets Intelligence, van a ser claves en la administración eficiente y segura de todos los recursos, adelantándose incluso al punto de fallo de un dispositivo: una solución adoptada cada vez más por nuestros clientes y que va a consolidar su papel clave para los equipos de IT.
Las principales oportunidades de negocio se concentran en tres ámbitos. Primero, la IA aplicada al puesto de trabajo, con agentes capaces de automatizar procesos y asistir a empleados en tareas cotidianas. Tras una fase inicial de experimentación, las organizaciones buscan ahora soluciones prácticas que impacten directamente en la productividad del endpoint, bajo políticas claras de gobierno y seguridad.
«El puesto de trabajo ganador será aquel que combine IA y seguridad para generar productividad real, sin riesgos y con un control total de los recursos»
Segundo, los puestos de primera línea y las operaciones en campo, donde la digitalización aún no está plenamente desplegada. En España, gran parte de la productividad se genera fuera de la oficina, en sectores como retail, logística, industria, sanidad, educación o seguridad pública. Para estos entornos, 2026 supondrá una mayor adopción de dispositivos robustos, tabletas y soluciones de movilidad gestionada que mejoren la operativa diaria.
Por último, la seguridad y la resiliencia seguirán siendo centrales. Ante una mayor regulación e incidentes, el mercado exige evidencias para operar con confianza. Reforzaremos nuestro ecosistema y colaboraremos con los partners, impulsando los servicios gestionados.
El puesto de trabajo ganador será aquel que combine IA y seguridad para generar productividad real, sin riesgos y con un control total de los recursos.




































































