El mercado global de semiconductores está viviendo un momento de auge. IDC estima que los ingresos totales alcanzarán los 1,29 billones de dólares en 2026, lo que supone un crecimiento del 52,8 % respecto a 2025, un crecimiento impulsado casi en su totalidad por la inversión en infraestructura de inteligencia artificial.
IDC prevé que los semiconductores para centros de datos alcancen los 477.100 millones de dólares en 2026 y escalen hasta los 843.200 millones en 2030, lo que supondría cerca de la mitad del mercado total. La IA deja así de ser un catalizador cíclico para convertirse en la base estructural de la demanda.
Si hay un segmento que refleja este cambio de forma más clara es la memoria. Los ingresos globales pasarán de 226.000 millones de dólares en 2025 a 594.700 millones en 2026, impulsados por la fuerte demanda de DRAM y HBM por parte de los grandes proveedores de infraestructura de IA.
La DRAM es el epicentro de esta transformación, con ingresos previstos de 418.600 millones de dólares en 2026, casi el triple que el año anterior. Este crecimiento responde a la necesidad de memorias de alto rendimiento, más costosas y complejas, necesarias para los sistemas de inteligencia artificial avanzados.
El resto del mercado muestra una evolución más desigual. Los semiconductores no vinculados a centros de datos ni memoria alcanzarán los 406.300 millones de dólares en 2026, con presión en el segmento móvil por el aumento de costes, mientras que automoción e IoT atraviesan fases de ajuste marcadas por factores macroeconómicos.
De cara a 2030, IDC prevé que el mercado de semiconductores alcanzará los 1,75 billones de dólares. El crecimiento estará impulsado por la expansión de la IA en todos los dispositivos y sectores, aunque seguirá condicionado por riesgos macroeconómicos y geopolíticos. En conjunto, el sector ha entrado en una nueva fase estructural en la que la inteligencia artificial redefine la demanda, la inversión y la cadena global de valor.






























































