El mercado europeo de la ciberseguridad comienza 2026 atravesando una fase de reajuste, marcada por un cambio en las prioridades de inversión. Así lo asegura Context en su último informe en el que destaca que esta transformación va desde las capas tradicionales de protección hacia la identidad digital, la infraestructura y los servicios gestionados.
Según la consultora, el mercado de la ciberseguridad registró una caída interanual del 4,6 % en las primeras semanas del año, tras un fuerte cierre en 2025. Este retroceso se atribuye principalmente a la debilidad del canal de revendedores corporativos, mientras que los segmentos de pequeños y medianos distribuidores mantienen una tendencia de crecimiento.
Más allá del descenso global, el informe destaca una creciente divergencia entre los distintos segmentos de seguridad, lo que refleja un cambio profundo en la forma en que las organizaciones priorizan su defensa frente a ciberamenazas.
“El gasto en seguridad no está desapareciendo, se está redistribuyendo”, afirma Joe Turner, director global de investigación en Context. “Estamos viendo un claro desplazamiento desde herramientas independientes hacia plataformas integradas, seguridad centrada en la identidad e infraestructuras diseñadas para responder a presiones regulatorias y operativas”.
Los segmentos tradicionales muestran signos de debilidad. La seguridad de red ha caído un 8 % interanual, mientras que la protección de endpoints continúa su descenso, en línea con la transición hacia plataformas integradas XDR y soluciones SaaS. La seguridad de datos también ha sufrido una fuerte caída del 33%, tras ciclos intensivos de inversión en cifrado y cumplimiento, vinculados a RGPD y la Directiva eIDAS.
En contraste, las áreas en crecimiento están impulsadas por la necesidad de cumplir con normativas, automatizar procesos y proteger entornos cada vez más complejos. La gestión de identidades y accesos crece un 25 %, favorecida por la adopción del modelo “zero trust” y nuevas exigencias regulatorias como NIS2. Además, se observa un enfoque creciente en la protección de identidades de máquinas, como APIs, bots y dispositivos conectados.
Asimismo, la seguridad de infraestructuras, junto con herramientas como SIEM, SOAR y la gestión de vulnerabilidades, está ganando terreno a medida que las organizaciones invierten en visibilidad, respuesta a incidentes y automatización para cumplir con obligaciones más estrictas de reporte.
Este cambio se produce en un contexto de creciente presión regulatoria y geopolítica. Las recientes sanciones europeas en materia de ciberseguridad, la propuesta de una nueva Ley de Ciberseguridad (Cybersecurity Act 2) y las iniciativas de soberanía digital, como el despliegue del sistema Visio en Francia, están configurando un entorno más controlado y orientado al cumplimiento normativo.
“El entorno regulatorio es ahora uno de los principales motores de la inversión en seguridad”, añade Turner. “Las organizaciones no solo compran protección, sino la capacidad de demostrar cumplimiento, responder en tiempo real y gestionar riesgos en sistemas cada vez más distribuidos”.
Uno de los fenómenos más destacados es el crecimiento de los proveedores de servicios gestionados (MSP), que avanzan con fuerza pese a la desaceleración general del mercado. Alemania lidera este crecimiento con un aumento del 72 % interanual, seguida por Reino Unido e Irlanda con un 42 % e Italia con un 6 %.
Este auge responde tanto a la externalización derivada de la presión regulatoria como a la persistente escasez de talento en ciberseguridad, lo que lleva a las organizaciones a apoyarse en socios externos para garantizar operaciones continuas y cumplir con exigentes plazos de notificación de incidentes.
“Los MSP se están convirtiendo en la columna vertebral operativa de la ciberseguridad para muchas organizaciones”, afirma Turner. “Con plazos regulatorios cada vez más exigentes y una brecha de talento bien documentada, las empresas están optando por comprar resultados en lugar de herramientas”.
De cara al futuro, Context prevé que el mercado continúe mostrando un comportamiento desigual, con presión sobre los segmentos tradicionales compensada por el crecimiento en identidad, infraestructura y servicios gestionados. “La situación actual no es una crisis, sino un reajuste. Las organizaciones que se adapten más rápido a modelos basados en plataformas, enfoques centrados en la identidad y servicios gestionados estarán mejor posicionadas para el futuro”.



































































