La rápida evolución de la inteligencia artificial está redefiniendo el mercado laboral y obligando a las empresas a poner el foco en la formación como factor estratégico. Así lo señala Gartner en sus últimas predicciones sobre el futuro de los datos y la analítica, donde advierte de que la capacitación en IA será determinante para la competitividad empresarial en los próximos años.
“La velocidad del cambio en datos e inteligencia artificial es tan alta que cada año parece un nuevo capítulo”, explica Rita Sallam, quien subraya que la colaboración entre humanos y máquinas será cada vez más estrecha. En este contexto, las organizaciones no solo necesitarán tecnología, sino profesionales capaces de trabajar eficazmente con ella.
Una de las principales conclusiones del informe es el creciente peso de la formación especializada. Gartner prevé que para 2027 el 75 % de los procesos de selección incluirán certificaciones o pruebas de competencia en inteligencia artificial, reflejando la urgencia de adaptar el talento a un entorno en constante transformación.
Este cambio supone un giro en las estrategias de recursos humanos: ya no bastará con la experiencia tradicional, sino que será imprescindible demostrar conocimientos actualizados en IA y análisis de datos.
De usuarios a supervisores de la inteligencia artificial
La expansión de la inteligencia artificial generativa está modificando también la naturaleza del trabajo. La creación de contenidos evoluciona hacia modelos en los que la IA genera información y los profesionales se encargan de supervisar, interpretar y ajustar los resultados.
Este nuevo paradigma exige habilidades distintas, más centradas en el pensamiento crítico, la validación de información y la toma de decisiones, lo que refuerza aún más la necesidad de formación continua.
Pese al avance tecnológico, Gartner insiste en que el factor diferencial seguirá siendo humano. De hecho, estima que para 2030 el 60 % de las organizaciones que destaquen en IA estarán lideradas por perfiles con sólidas habilidades relacionales, capaces de gestionar equipos en entornos altamente digitalizados.
La formación, por tanto, no se limitará al ámbito técnico, sino que también deberá abarcar competencias como el liderazgo, la comunicación o la gestión del cambio.
Nuevos retos: gobernanza, datos y especialización
El auge de los agentes autónomos y la automatización traerá consigo nuevos desafíos que requerirán perfiles cada vez más cualificados. Según la consultora, una parte importante de los fallos en la implantación de sistemas de IA estará relacionada con problemas de gobernanza o falta de interoperabilidad, aspectos que dependen directamente del conocimiento y la preparación de los equipos.
Además, la integración de la gestión de riesgos dentro de la ingeniería de IA, prevista para los próximos años, implicará la necesidad de formar profesionales capaces de combinar habilidades técnicas, legales y éticas.
En este escenario, la conclusión es clara: la inteligencia artificial no solo está transformando la tecnología, sino también la forma en que las empresas entienden el talento.
Más allá de la inversión en sistemas o infraestructuras, la ventaja competitiva residirá en la capacidad de las organizaciones para formar y actualizar a sus profesionales de manera continua, adaptándose a un entorno donde el conocimiento se queda obsoleto cada vez más rápido.



































































