En la inauguración de la décima edición del especial dedicado a la mujer en Newsbook, Patricia Núñez, directora de la división de PCSD en Lenovo Iberia, sobre la necesidad de retener el talento femenino, cualquiera que sea su edad, en el sector tecnológico y en las causas que explican el abandono de las mujeres en sus carreras profesionales. “Las empresas no pueden seguir poniendo todo el foco solo en atraer talento joven”, alerta. “Si de verdad queremos avanzar, necesitamos acompañar a las mujeres durante toda su carrera profesional, no solo al principio”. A su juicio, la igualdad real no se consigue con programas aislados o iniciativas puntuales, “sino con un compromiso continuo”.
El sector tecnológico lleva años alertando sobre la escasez de profesionales cualificados. Sin embargo, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas. En un contexto de falta de talento, ¿por qué el sector no está siendo capaz de incorporar y retener más mujeres? ¿Estamos ante un problema de vocaciones, de cultura empresarial o de condiciones laborales?
Estamos ante una confluencia de todos esos factores, no ante un problema aislado. Es una cadena en la que cada eslabón es igual de importante y, si uno falla, afecta al resto.
En primer lugar, las vocaciones. El desafío comienza en la etapa educativa, donde persisten estereotipos que alejan a las niñas de las carreras STEM. Con frecuencia, la tecnología se presenta de una forma abstracta o excesivamente técnica, en lugar de conectar con su inmenso potencial para la creatividad, la resolución de problemas reales y la mejora de la vida de las personas. Desde Lenovo, estamos firmemente comprometidos con la necesidad de visibilizar referentes femeninos y participar en iniciativas que hagan la tecnología más tangible y atractiva desde edades tempranas.
«El desafío comienza en la etapa educativa, donde persisten estereotipos que alejan a las niñas de las carreras STEM»
En la cultura empresarial y las condiciones laborales es donde reside el factor crítico de la retención. No basta con atraer talento femenino; es imperativo crear entornos donde deseen y puedan permanecer a largo plazo. Esto implica promover una cultura verdaderamente inclusiva, que trascienda las métricas de diversidad. La flexibilidad y la conciliación han dejado de ser un beneficio adicional para convertirse en una necesidad fundamental.
Diversos informes apuntan a que el abandono femenino en carreras tecnológicas no se produce solo en la etapa educativa, sino también a mitad de la trayectoria profesional. ¿Están las empresas aprovechando realmente estas herramientas para recuperar y retener talento femenino, o se sigue enfocando la solución casi exclusivamente en atraer perfiles jóvenes? ¿Qué cambios estructurales serían necesarios para que estos procesos sean una palanca real de igualdad?
Las empresas no pueden seguir poniendo todo el foco solo en atraer talento joven. Si de verdad queremos avanzar, necesitamos acompañar a las mujeres durante toda su carrera profesional, no solo al principio. Muchas abandonan el sector no porque les falte capacidad o interés, sino porque justo en los años de más presión, cuando se mezclan responsabilidades laborales, personales y familiares, sienten que no tienen el apoyo suficiente para seguir creciendo. Por eso la igualdad real no se consigue con programas aislados o iniciativas puntuales, sino con un compromiso continuo: ofrecer oportunidades de recualificación, facilitar la actualización tecnológica y crear entornos donde ninguna mujer tenga que renunciar a progresar por su edad, su maternidad o cualquier otra circunstancia. En un sector que cambia tan rápido como el tecnológico, la formación constante es clave para que nadie se quede atrás. Apostar por las mujeres, por su desarrollo, su estabilidad y su crecimiento, es una decisión inteligente para cualquier organización. La experiencia y el compromiso de quienes llevan años en el sector aporta un valor que no siempre encontramos en perfiles más junior.
Además, es fundamental que las empresas avancen hacia políticas de diversidad reales, que eliminen sesgos y que impulsen la presencia femenina en áreas técnicas y de innovación. Necesitamos liderazgos que miren más allá de los estereotipos y que reconozcan el potencial de las mujeres en cada etapa de su trayectoria. Cuando las organizaciones dan estos pasos, la igualdad deja de ser una frase bonita para convertirse en algo tangible: oportunidades que llegan, carreras que avanzan y talento que se queda. Solo así podremos hablar de un cambio de verdad.






































































