La forma en la que las empresas entienden la tecnología está cambiando. Durante años, la innovación se ha asociado con el desarrollo de nuevos dispositivos. Sin duda, esto sigue siendo relevante y es una vía para mejorar. Sin embargo, en un contexto marcado por la reducción de emisiones y una mayor conciencia sobre el uso responsable de recursos, innovar ya no significa solo esto. Cada vez más, y en Canon lo tenemos muy claro, innovar implica alargar la vida útil de la tecnología, optimizar materiales y avanzar hacia la economía circular.
En este escenario, los equipos remanufacturados han dejado de ser una alternativa puntual para convertirse en una opción estratégica. La razón es que permiten avanzar en sostenibilidad sin renunciar a prestaciones. Es decir, no hablamos de un simple reacondicionamiento, sino de un proceso industrial estandarizado en el que los dispositivos se desmontan, evalúan, se reutilizan sus componentes siempre que es posible y se vuelven a ensamblar bajo estrictos controles de calidad.
«Innovar implica alargar la vida útil de la tecnología, optimizar materiales y avanzar hacia la economía circular»
En Canon llevamos tiempo apostando por esta tecnología desde nuestros centros de innovación, como Giessen, en Alemania y el mercado respalda esta apuesta. Por ejemplo, en España, hemos alcanzado recientemente el hito de 20.000 dispositivos multifunción remanufacturados entregados, una cifra que sitúa a nuestro país como el mercado europeo con mayor volumen de ventas de este tipo de equipos.
A pesar de estas cifras, uno de los principales retos de la remanufactura sigue siendo cultural. Durante mucho tiempo, responsables de compra han asociado lo remanufacturado con menor rendimiento o fiabilidad. Sin embargo, los equipos remanufacturados están diseñados para responder a las exigencias de los entornos corporativos, donde la productividad, la seguridad de la información y la continuidad operativa son críticos.
La clave está en el proceso. Cuando una organización conoce cómo se recoge un equipo al final de su contrato, cómo se traslada a un centro especializado, cómo se revisan sus componentes y qué pruebas debe superar antes de volver al mercado, la percepción cambia.
Como mencionaba, en Canon, este proceso se desarrolla desde 1992. Los equipos usados se desmontan y reconstruyen siguiendo criterios industriales muy rigurosos. Gracias a este modelo, algunos dispositivos, como los de la gama imageRUNNER ADVANCE ES, incorporan hasta un 90% de su peso en piezas reutilizadas y recicladas. Esto permite reducir el consumo de materias primas, disminuir residuos y limitar las emisiones asociadas a producción y transporte.
Avanzar en sostenibilidad sin renunciar a seguridad y productividad
Este refuerzo a la sostenibilidad es, sin duda, uno de los grandes motores de adopción de los equipos remanufacturados, pero no es el único. Las empresas también necesitan dispositivos capaces de integrarse en entornos de trabajo híbridos y conectados.
Por eso, los equipos de la gama imageRUNNER ADVANCE ES incorporan funciones de seguridad como autenticación de usuarios, cifrado de datos, control de accesos y protección frente a software malicioso. Estas capacidades son esenciales en un momento en el que la impresora multifunción es un punto final más dentro de la infraestructura corporativa.
En definitiva, la transformación sostenible de las empresas no dependerá de una única decisión, sino de la suma de muchas. Elegir equipos remanufacturados es una de ellas, ya que permite reducir el consumo de recursos, y minimizar residuos sin renunciar a la innovación, la seguridad ni el rendimiento.
La clave no es la remanufactura en sí, sino cómo avanzar hacia un modelo más equilibrado, donde hacemos un uso eficiente de cada producto, durante más tiempo y con menor impacto.




















































