La eficiencia energética ya no es un elemento accesorio dentro de la estrategia tecnológica. En plena expansión de la inteligencia artificial, el cloud y las infraestructuras críticas, el uso responsable de la energía se ha convertido en uno de los principales ejes de transformación del sector de los centros de datos. Entornos en los que el concurso de sus proveedores es vital para lograr un uso cada vez más eficiente y responsable de la energía. Vertiv es ejemplo de ello. «La eficiencia energética da forma a la manera en que Vertiv aborda el rendimiento de la infraestructura y las necesidades del cliente», recuerda Miguel del Moral, director de canal del sur de Europa.
Eficiencia integrada en todo el ecosistema
Vertiv unifica sus esfuerzos y objetivos medioambientales bajo el paraguas del informe de negocio responsable One Vertiv, One World, reflejando un enfoque más amplio que va más allá de la eficiencia del producto. «Nuestro enfoque no se limita a la energía», dice del Moral. «También hablamos del consumo de agua, otro de los puntos muy importantes. Nuestra visión es habilitar un futuro más responsable con el medio ambiente, proporcionando infraestructura digital crítica que sea altamente fiable y altamente eficiente en energía y agua».
Para Vertiv, los temas medioambientales no pueden abordarse de forma aislada. Del Moral insiste en que cualquier estrategia real de reducción de huella de carbono debe involucrar a toda la cadena de valor y el ciclo de vida de la infraestructura del centro de datos. «No hablamos solo de productos y soluciones, sino también del ecosistema de Vertiv: partners, alianzas, cadena de suministro y operaciones. Es complicado ofrecer una solución que aborde realmente la huella de carbono sin hablar del ecosistema en su conjunto».
La compañía también está apostando por nuevas fórmulas de construcción más consideradas para centros de datos modulares. Una de ellas es Vertiv™ TimberMod, basada en estructuras de madera maciza para reducir el impacto ambiental frente a las construcciones tradicionales, incluida en familias como Vertiv™ SmartMod o Vertiv Power Module, identificadas como una oferta industrializada para los centros de datos. «Con este tipo de estructuras, que pueden ofrecer un perfil de carbono incorporado más bajo que la construcción tradicional de acero u hormigón en muchas aplicaciones, apoyamos una menor huella de carbono», explica Del Moral. Según detalla, ofrece prestaciones similares al acero frente a situaciones sísmicas o fuertes vientos, pero con un impacto medioambiental mucho menor.
Además de la reducción de emisiones, destaca la capacidad de las soluciones estandarizadas para acelerar despliegues y aportar flexibilidad a los clientes. «No solo es una reducción de la huella de carbono; comparado con un centro de datos tradicional, somos capaces de reducir mucho los tiempos y dar una flexibilidad de crecimiento que necesitan nuestros clientes».
El reto de la energía
El crecimiento acelerado de la demanda digital ha colocado al consumo eléctrico en el centro del debate. El problema ya no es solo «cuánta» electricidad usamos, sino cómo, cuándo y de dónde viene. Para del Moral, el desafío ya no reside únicamente en aumentar capacidad, sino en hacerlo de manera inteligente y coordinada con el sistema energético. «Ahora ya no estamos hablando de crecer, sino de cómo crecemos», advierte. «Estamos hablando de dónde está esa energía, de qué tipo de energía vamos a utilizar y de qué impacto va a tener esa instalación dentro del sistema eléctrico».
En este escenario, reclama una mayor coordinación entre inversores, fabricantes y administraciones públicas para facilitar el desarrollo de nuevas infraestructuras que sean más responsables con el medio ambiente. «Tenemos una oportunidad increíble de desarrollo económico gracias a los centros de datos», afirma. «Son un sustento esencial para toda la tecnología y para el desarrollo económico digital que tenemos en España. Y tenemos que facilitarlo».
Avanzando hacia los límites de la eficiencia
Uno de los grandes objetivos tecnológicos de la industria pasa por mejorar la eficiencia energética tanto en la alimentación de energía como en la gestión térmica. Según Del Moral, el sector ha avanzado enormemente en los últimos años gracias a la optimización de tecnologías de doble conversión para los sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI). «Todos los fabricantes han hecho un trabajo tremendo para ir aumentando esa eficiencia hasta llegar al 98 %», afirma.
“En España tenemos una oportunidad increíble de desarrollo económico gracias a los centros de datos”
Al mismo tiempo, las innovaciones en los modos de operación y las arquitecturas de sistemas, ya desplegadas en las soluciones de SAI de Vertiv™, permiten niveles de eficiencia aún mayores, acercándose al 99% bajo ciertas condiciones. “Junto a las mejoras en la alimentación, los enfoques de refrigeración más eficientes, incluyendo la refrigeración líquida y la gestión optimizada del flujo de aire, están jugando un papel cada vez más importante en la reducción de la demanda energética general”.
«Estas ganancias son incrementales, pero significativas», añade. «Incluso pequeñas mejoras en la eficiencia pueden traducirse en reducciones medibles en los costes operativos y en las emisiones, especialmente a escala».
El foco del sector de los centros de datos
El uso intensivo de la energía por parte de los centros de datos les posiciona como actores clave en este discurso de eficiencia. Del Moral defiende su fuerte enfoque. «Es un sector muy moderno y muy implicado», sostiene. «Puede liderar el camino en eficiencia y en el enfoque hacia el uso responsable de la energía».
Una muestra de este foco es que dos años antes de la aprobación de la Directiva Europea de Eficiencia Energética de 2023, el sector ya había asumido objetivos voluntarios muy exigentes como el «Pacto de centros de datos climáticamente neutrales» que pretende alcanzar un 100% de uso de energías renovables en 2030.
En el panorama español conviven dos realidades. Junto a los grandes operadores especializados, cuyo corazón de negocio es el propio centro de datos, existe un amplio tejido empresarial que mantiene infraestructuras on-premise, pequeñas salas de servidores o centros de datos corporativos que todavía están en una fase menos madura de transformación.
En el primer grupo, que suma alrededor de un centenar de instalaciones, el objetivo común es contar con modelos energéticos más eficientes. «El foco de todos ellos es el consumo de energía alternativa o renovable —solar, eólica o hidráulica—, comprar energía a través de PPA o incluso generarla ellos mismos», afirma del Moral. Una comprometida apuesta que, según destaca, está impulsando la innovación tecnológica en toda la cadena de valor. «Los centros de datos están empujando a los fabricantes a descubrir nuevas soluciones relacionadas con la mejora de la eficiencia», añade, citando como ejemplo el auge de los sistemas de almacenamiento energético mediante baterías.
En el otro ámbito, identificado con instalaciones propias, de menor tamaño, recuerda que el fabricante tiene un papel muy protagonista. «Hay que darles a conocer las tendencias, dónde podemos ayudarles a mejorar y cuáles son los indicadores en los que tienen que trabajar».
























































