NetApp está de enhorabuena. Además de estrenar oficinas en uno de los lugares más “chic” de Madrid en este momento, en la Torre de Cristal, ha cerrado su último ejercicio fiscal con resultados récord tanto en Iberia como en el conjunto de los mercados estratégicos que gestiona la compañía, una evolución impulsada en gran medida por el crecimiento de los proyectos de inteligencia artificial y por la creciente demanda de soluciones de protección y gestión del dato. Así lo manifestaba José Manuel Petisco, vicepresidente e la compañía para la región EEMI (Europa del Este, Oriente Medio, África, España, Portugal y Latinoamérica) en un encuentro con la prensa tecnológica con el fin de dar a conocer sus nuevas instalaciones que servirán como hub para la región EEMI.
Maite Ramos, directora general de NetApp Iberia, recordó que los datos públicos de IDC reflejan un crecimiento del 26 % en los últimos cuatro trimestres y del 37 % en el último trimestre analizado, aunque confirmó que la evolución real es superior debido al peso que tuvo abril, mes en el que cierra su ejercicio fiscal y que no queda recogido en esas cifras públicas. La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales motores del negocio, resaltó, ya que, aproximadamente el 30 % de la facturación del último ejercicio estuvo vinculada a proyectos de IA, una proporción que la compañía espera aumentar durante el próximo año.
Detrás de este crecimiento hay una convicción clara, añadió Manel Picalló, director técnico de NetApp Iberia: el éxito de la inteligencia artificial depende directamente de la calidad y de la gestión de los datos. Según el directivo, una parte significativa de los proyectos de IA fracasa por problemas relacionados con la infraestructura de datos y no por limitaciones de capacidad de cálculo.
En este contexto, NetApp defiende que el almacenamiento ha dejado de ser una capa tecnológica secundaria para convertirse en un elemento crítico para la continuidad y competitividad de las organizaciones. A medida que los datos adquieren mayor valor estratégico, la capacidad para almacenarlos, protegerlos, moverlos y gestionarlos de forma eficiente se convierte en un requisito indispensable para desplegar iniciativas de inteligencia artificial a gran escala. Además, destacan que uno de los principales desafíos es la dispersión de la información entre entornos on-premise, nubes públicas y proveedores de servicios. Esta realidad obliga a las empresas a disponer de arquitecturas capaces de ofrecer movilidad de datos y operar de forma híbrida, acercando la información allí donde se encuentran los recursos de computación necesarios para los proyectos de IA.
Para responder a estas necesidades, NetApp ha reforzado su oferta tecnológica con una nueva generación de soluciones basadas en ONTAP y en la familia AFX, diseñada específicamente para las exigencias de rendimiento y escalabilidad de la inteligencia artificial. La propuesta permite escalar de forma independiente la capacidad de almacenamiento y la potencia de procesamiento, facilitando el crecimiento de los proyectos sin las limitaciones de las arquitecturas tradicionales. Por otro lado, consideran como elemento diferencial la capacidad de mantener un único entorno de software para gestionar infraestructuras híbridas y facilitar el movimiento de datos entre entornos locales y cloud.
Junto a la inteligencia artificial, la ciberresiliencia se consolida como otra de las prioridades de los clientes. En este ámbito, NetApp ha incorporado capacidades de protección frente a ransomware apoyadas en inteligencia artificial dentro de su sistema operativo ONTAP. La tecnología analiza patrones de comportamiento de los datos para detectar amenazas y reducir los falsos positivos, permitiendo una respuesta más rápida ante posibles ataques.
Con una creciente demanda de proyectos vinculados a inteligencia artificial, seguridad y soberanía del dato, la compañía considera que el almacenamiento está recuperando un papel central dentro de la estrategia tecnológica de las organizaciones, al convertirse en la base sobre la que se construyen tanto las iniciativas de IA como los mecanismos de protección y recuperación de la información.
























































