La IA agéntica fue la gran protagonista de la nueva edición del Developer Summit que Wolters Kluwer celebró en Barcelona, congregando a desarrolladores y profesionales del sector TIC. Una tecnología que para el equipo de desarrolladores de la multinacional consagrado a la creación de software, la llegada de la IA agéntica ha supuesto un punto de inflexión. “Estamos en un momento histórico en el que nuestra profesión está cambiando”, aseguró Álex González, director de tecnología de Wolters Kluwer. “La IA amplifica y capacita al desarrollador, con unas capacidades que hasta ahora no teníamos”, explicó. “No lo sustituye”.
Un equipo, amplio, compuesto por más de 220 personas, que va a hacer frente a lo que el CTO señala como la sexta gran revolución “productiva” de la historia, tras la aparición de la imprenta, la primera revolución industrial, la llegada de la electricidad, la aparición de la computación e Internet. Unas revoluciones que cada vez necesitaron menos tiempo para ser adoptadas en el mercado y que supusieron el cambio de ciertos roles y profesiones. “Frente a la década que tardó Internet, en 5 años asistiremos a una implantación masiva de la IA agéntica”, pronosticó. Frente a las posturas reaccionarias al cambio, González recomendó “abrazar” esta transformación y utilizarla como plataforma para crecer. “Es un cambio que democratiza la tecnología y que no afecta únicamente al trabajo manual, también al cognitivo”.
Evolución del rol del desarrollador
Muchas profesiones van a evolucionar y, entre ellas, el desarrollador. “No va a desaparecer, va a cambiar su rol”, puntualizó. Una evolución en la que “recupera” su perfil de ingeniero y de analista, que le permitirá diseñar el proceso completo, más allá del “mero” desarrollo del código. “Estará más centrado en el diseño, en entender las soluciones de forma completa y en garantizar que la ejecución es correcta en todos los niveles”. Un proceso, especificó, que no hay que llevarlo a cabo a cualquier precio sino que implica empoderar a las personas en su desarrollo. “En concreto, el vibe coding es muy peligroso: no es la solución para un entorno empresarial y corporativo”, alertó. El camino, prosiguió, se recorre gracias al “expectative development”. Aunque reconoció que aún no existe consenso en el mercado, señaló que el nuevo activo es la especificación y no el código. “Parece ser la dirección en la que todos tenemos que avanzar”. Y, sin duda, “es la apuesta de Wolters Kluwer”.

En relación a si esta evolución ya se está produciendo en la comunidad de desarrolladores, González apeló a dos factores: su voluntad por “explorar” y su curiosidad personal. “También depende del nivel de innovación y valentía de la organización en la que trabaje”. En el caso de Wolters Kluwer es máxima prioridad. “Nos sentimos responsables de la evolución de los agentes”.
«El desarrollador no va a desaparecer, va a cambiar su rol”
En el ciclo de vida del software, aunque la IA lo está transformando todo, el foco principal a día de hoy en el mercado está en la codificación. “Hay otras tareas que están cambiando, como la revisión de las PR, la integración de las contribuciones en el producto, la observabilidad o la definición de producto, pero es la codificación el catalizador para permitir una mayor evolución. Incluso la de la propia IA”.
González advirtió de que hay que vigilar cómo se usa la IA en la exploración y la definición del producto. “La definición de la innovación tiene que estar liderada por las personas. Estamos empoderados con la IA, pero no hay que olvidar que si extremamos demasiado la capacidad cognitiva en la fase inicial de definición, corremos el riesgo de que nuestros productos converjan hacia lo mismo. Y se deje de ser especial”.
Desarrollo con agentes de IA
La vinculación del equipo centrado en el producto con los profesionales de desarrollo es vital. “Ya no es tanto cómo desarrollamos, sino cómo servimos estas soluciones a nuestros clientes que van a tener que evolucionar en la forma de interactuar con ellas”, alertó Álex Márquez, lead technology producto manager de la multinacional. La IA permite pasar de construir funcionalidades a diseñar sistemas que actúan. “Ya no hay una funcionalidad, lo importante es cómo hacemos que interprete de manera correcta lo que el usuario está pidiendo”.

Con los agentes se persigue, insistió, un proceso global. “El paradigma cambia completamente y se necesitan agentes diferentes para cada funcionalidad o tarea, para que la decisión sea mucho más profunda y se tenga claro en qué agente hay que actuar si la respuesta no es correcta, con un orquestador que sepa traducir la pregunta del usuario”. De esa manera es posible desarrollar inteligencias artificiales más especialistas, “para poder tener un resultado muchísimo mejor de cara al usuario”.
Alberto González, manager technology DXG en Wolters Kluwer España, alertó acerca de los agentes demasiado genéricos. “Es muy fácil tener un agente, con un LLM, al que se le pone un prompt y se le da acceso a unas herramientas, pero de una manera tan genérica que las respuestas no permiten resolver lo que hemos preguntado. Se trata de agentes que no están orientados a aquellas capacidades que permiten resolver una opción”. Se necesita, continuó, que los agentes comprendan realmente lo que se les pide. “Para conseguirlo, se requieren patrones de intención que se constituyen en el cerebro del agente”. Unos patrones de intención que dotan al agente de todas las capacidades para que pueda aprovechar toda su potencialidad para dar la mejor respuesta. “Ya no es suficiente con tener un buen prompt”, alertó.
Hay diferentes tipos de patrones. El más habitual es el que machea con una intención: “El usuario quiere algo de manera clara y explícita; que machea con la capacidad que tiene el agente para poder dar esa información”.
Otro tipo de patrones, válidos para los agentes autónomos, tienen que ver con conseguir una meta. “Para dar una respuesta al usuario, el agente lo parte, lo planifica y lo ejecuta. Es el encargado de encontrar lo que necesita y en qué orden lo tiene que ejecutar”.

También se utilizan algunos orientados a herramientas que permiten al agente seleccionar las que se necesitan para dar la mejor respuesta. “Un agente no solo responde a lo que se le pide, sino que, si le falta contexto o necesita más datos, es capaz de preguntar al usuario para conseguirlo”.
González recordó que los patrones dan precisión. “Sabemos cómo va a actuar el modelo; es predictible, sostenible y escalable”. Además, el agente va ganando en capacidades. Todo ello, continuó, “nos ayuda a la alineación con el negocio”.
MarsBased, una agencia de desarrollo que ya está en el cambio
En el evento participó Xavier Redo, CTO y cofundador de MarsBased, una agencia de desarrollo con más de 12 años en el mercado y que ha desplegado más de 150 proyectos para todo tipo de empresas, desde grandes empresas a startups. “Ser pequeños nos ha permitido hacer cambios estructurales muy rápido, sobre todo ahora con la enorme velocidad a la que va la IA”.
“No hay una cosa peor para la IA que darle información que no sea veraz ya que se le proporciona un mal contexto”
Redo aseguró que se trata de una evolución que les ha permitido, por ejemplo, dejar de escribir código de manera manual. “Ya tenemos agentes que entienden el código, la arquitectura y la tecnología. Y programan mejor si se guían correctamente”, desveló. “Nunca hay que dejar que la IA escriba un código sin que haya sido revisado y aprobado un plan”.
La empresa sigue una metodología RPI (Research Plan Implementation). En la primera fase, Research, se impone la tarea de recopilar toda la información relativa al proyecto. “No hay una cosa peor para la IA que darle información que no sea veraz ya que se le proporciona un mal contexto”, alertó. “Hay que darle los requisitos y la definición funcional de la tarea”.

El plan es la parte más importante del proceso. “Generamos un markdown, lo más detallado posible, a partir del contenido proporcionado en la fase de Research”. Un plan que, aunque lo genera la IA, está perfectamente diseñado y revisado por el equipo humano. “No queremos que la IA, cuando vaya a implementar, tenga que pensar. No debe tener espacio para ser creativa”. Es muy importante, alertó, de que cuando la IA esté desarrollando, “tiene que poder verificar que lo que está haciendo funciona”. Para ello se generan unos tests automáticos que le permiten llevar a cabo esta verificación. En el plan también se le da contexto e información relativa a la seguridad y al rendimiento.
En la última fase, la de implementación, el agente trabaja de manera autónoma. “Si el plan se ha llevado a cabo de manera correcta, la IA va a ser muy precisa”.
Redo se refirió a diferentes casos de éxito, sin nombrar a las empresas protagonistas de los mismos, en los que se consiguieron ahorros considerables en el desarrollo del software que necesitaban. Uno de ellos, encuadrado en el segmento corporativo, gracias a la metodología que incluía la IA, se llevó a cabo en 6 semanas en lugar de los 4 meses previstos. En otro, diseñado para una startup, se concluyó en un 37 % del tiempo previsto.
¿Qué deparará la IA en el uso de las aplicaciones?
Álex González alertó de que a día de hoy no existe un consenso alrededor de la IA. “Estamos todos descubriéndolo y generándolo entre todos”. En relación a Wolters Kluwer, aseguró que la apuesta por su desarrollo es muy firme. “Estamos muy avanzados”. Una apuesta basada en un desarrollo dirigido desde la especificación, a la que se le ha añadido un carácter “enterprise”. “Debemos recubrirla con una gobernanza para que funcione en un entorno corporativo”.
“Lo más artificial que hemos sido capaces de crear en los últimos siglos, que es la IA, va a ayudar a que las soluciones sean más humanas, con una interacción mucho más natural”
En relación al cambio que va a producir la IA en la forma en la que el usuario usa sus herramientas tecnológicas, González reconoció que nadie sabe cómo será. “Hay que aprender y entender cuál es la usabilidad que funciona. Son nuevas herramientas, nuevos mecanismos que van a cambiar la interacción con las aplicaciones”. Y apeló a una paradoja. “Lo más artificial que hemos sido capaces de crear en los últimos siglos, que es la IA, va a ayudar a que las soluciones sean más humanas, con una interacción mucho más natural”.
































































